aceptación para sanar

Introducción:
En nuestra vida las situaciones y circunstancias difíciles que atravesamos, especialmente aquellas que vivimos desde la gestación incluído el parto, hasta los 6 a 8 años de edad afectan de manera profunda nuestra vida adulta. Estas experiencias se guardan en forma de memorias corporales que además incluyen traumas y dolores de las generaciones anteriores y se “disparan” por decirlo así en nuestra vida adulta a través de experiencias o vivencias que están fuera de nuestro control, nos causan dolor que si no podemos vivirlo de manera sana se convierte en sufrimiento o enfermedad, ya que nos sentimos impotentes frente a lo que parece inevitable y sobre todo que somos movilizados por impulsos y patrones guardados de manera inconsciente. Las constelaciones familiares nos ofrecen una perspectiva amplia para comprender y sanar a través de la aceptación de lo que no podemos cambiar.

El Poder de la Aceptación:
La aceptación no significa resignación; ésto es no tomar acción en aquello que podemos cambiar y depende de nosotros. Se trata de reconocer y aceptar la realidad tal como es, sin juzgar ni resistir lo que no podemos cambiar. En las constelaciones familiares, aprendemos a mirar nuestras vidas con comprensión y compasión, reconociendo que todos tenemos limitaciones y desafíos que afrontar. Lo que resistimos se repetirá con más fuerza, además de que tendrá una alta probabilidad de volverse a repetir. Sanar implica rendirnos ante aquello que está fuera de nuestra capacidad de acción, es decir aquello que ya no depende de nosotros, ni de nuestro actuar; por ejemplo la muerte, que una persona nos ame, que las personas sean cómo nos gustaría que fueran, o que las cosas que ocurrieron de cierto modo, fueran de otro, también la enfermedad en cierto sentido, es decir; aunque podemos tener una actitud de aprendizaje ante ellas, no podremos controlar su destino final,

Explorando las Dinámicas Familiares:
En una constelación familiar, se representan las relaciones y dinámicas dentro de una familia para explorar conflictos, patrones repetitivos y cargas emocionales no resueltas. A través de esta representación simbólica, podemos ver claramente cómo ciertos eventos del pasado han influido en nuestras vidas y en nuestras relaciones actuales. Podemos reconocer los dolores de la infancia, del parto, gestación y transgeneracionales para resignificarlos, ésto es darle un nuevo sentido, convertirlos en un aprendizaje que nos permita fuerza para la vida, progreso y serenidad. Podemos respetar las historias difíciles de nuestra familia especialmente del padre y la madre, el respetarlas sin juicio nos ayudará a seguir nuestro propio camino. Cuando las juzgamos, criticamos y pretendemos que sean diferentes entramos en resistencia, es justo allí donde repetimos estos patrones. Podemos ser diferentes en algunos aspectos de nuestra familia y seguir patrones diferentes cuando los amamos tal cómo son, si por el contrario nos resistimos, repetiremos éstos patrones cómo una forma inconsciente de amarlos y acercarnos a ellos. Por ejemplo cuando decimos » Yo jamás quiero parecerme a mi padre”, es cuando más nos parecemos, en cambio desde un amor hacia al padre tal cómo es podremos diferenciarnos de él y de sus patrones de una manera sana.
Sanación a Través de la Comprensión:
Al observar nuestras constelaciones familiares, ganamos una comprensión más profunda de nuestras experiencias y de las de nuestros ancestros. A menudo, descubrimos que hay aspectos de nuestra vida que están fuera de nuestro control debido a eventos pasados o dinámicas familiares que nos preceden. Al aceptar estas realidades, podemos comenzar el proceso de sanación y liberación.

El Rol de la Compasión:
La compasión juega un papel fundamental en el proceso de aceptación y sanación. Al cultivar la compasión por nosotros mismos y por aquellos que han influido en nuestra vida, podemos dejar ir la culpa, la ira y el resentimiento que nos impiden avanzar. La compasión nos permite perdonarnos a nosotros mismos y a los demás, liberándonos del peso del pasado, integrándose como forma de aprendizaje y la culpa sólo como medio para asumir las responsabilidades que nos corresponden.
Herramientas para la Sanación:
Además de las constelaciones familiares, hay varias herramientas y prácticas que pueden ayudarnos a cultivar la aceptación y la sanación en nuestras vidas diarias. La biodescodificación, la meditación y la terapia son ejemplos de prácticas que pueden ayudarnos a desarrollar una mayor conciencia y aceptación de nosotros mismos y de nuestras circunstancias.
Conclusión:
En última instancia, aprender a sanar a través de la aceptación es un viaje personal y transformador. Al abrirnos a la realidad tal como es, podemos liberarnos del sufrimiento y encontrar una mayor paz interior. Las constelaciones familiares nos ofrecen una guía valiosa en este viaje, recordándonos que el primer paso hacia la sanación es aceptar con compasión lo que no podemos cambiar.